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San Antonio estrenada el 8 de mayoAyer comentaba en mi muro de Facebook, la mediocridad del futbol boliviano con el vergonzoso resultado 8/0 de “La Academia” frente al Santos. Mediocridad presente también en estos dos últimos años en las producciones de cine nacional, con alguna excepción.

El estreno de San Antonio el 8 de mayo, venía precedido de la publicidad del Goethe Institute en La Paz que incluso realizó un concurso y premió con entradas para la premier.

Pero fue hasta hoy viernes 11, que casualmente pasando por la Cinemateca decidí comprar la entrada y esperar, de hecho tenía anotada en mi agenda ver el film la próxima semana.

Había leído a grandes rasgos el anuncio del estreno también en la prensa escrita una semana antes, la esperanza que tenía era ver un film que valiera la pena los 20 bs, mi noche de viernes y la hora de espera.

 

Desde el inicio el film atrapa y constriñe el sentimiento de amplitud y libertad al que estamos acostumbrados los que vivimos del lado de afuera. San Antonio es una cárcel que fue diseñada, proyectada para albergar a 80 presos, pero viven en ella 300 personas entre reclusos, parejas, niños y niñas. Un mundo estrecho, pero que al mismo tiempo permite la libre convivencia de los reclusos con sus familias, un mundo que tolera el comercio ilegal de drogas, que permite también dar libertad a la creatividad en los tatuajes, la composición de música hip hop y la libertad de interpretar a un payaso para entretener los domingos de misa a los niños del penal.

Ramón, es argentino cayó en el penal por narcotráfico, lo atraparon a punto de abordar un avión transportando droga que se había tragado por 500 $. Se disfraza de payaso y entretiene a los niños de la cárcel. Sergio alias “El Lucifer”, acusado de doble homicidio espera su juicio mientras hace tatuajes, vende droga y graba un disco de hip hop. Finalmente Guery, un graffitero ladrón que aspira a tener una casa, un auto y ser buen ejemplo para su hijo.

En el film, los tres personajes son al mismo tiempo protagonistas de su tragedia, desafían a la cámara ( la sociedad) expresando con sinceridad y libertad sus anhelos, sus frustraciones, sus delitos; cada cual resignado a seguir su camino por la vida siguiendo un guión que el destino le ha trazado, destino que solo en el caso de Ramón “el gaucho” es alterado porque la vida “el gran Director”, le ha dado otra oportunidad al ser excarcelado luego de cumplir su condena y retornar a su país, al lado de su madre e hijos.

El film es una afrenta a la sociedad y al Estado, libera todo ese universo oculto dentro de las cárceles, donde al igual que afuera, las leyes del mercado libre imperan, generando poder económico por la venta de servicios y el tráfico de droga. Poder que es usado para comprar más espacio y “vivir” mejor. El estado y la sociedad tienen una cuenta que saldar y es eliminar la tragedia que se vive día a día en las cárceles hacinadas, empezando por los cambios en el sistema judicial. Los reclusos aún en esa su situación infame, son humanos.

La fotografía, el sonido y musicalización excelentes, salvo algunas tomas que resultaron algo oscuras, pero oscuro es el mundo de las cárceles y no le restan calidad al film.

Me sorprendió el film, pero me sorprendió más la falta de público. Solo dos personas vimos el film en la sala 2 "Oscar Soria Gamarra" de la Cinemateca. ¿Qué pasa?, preferimos mil veces “The Avengers” a ver cine de calidad. Una vez más, compruebo que la mediocridad nos rodea.

Algunos datos del film:

  • San Antonio según palabras del Director Álvaro Olmos, es un proyecto independiente de bajo presupuesto costó alrededor de 70.000 dólares.
  • La parte final del rodaje de la película y la totalidad de la postproducción fue realizada en Argentina.
  • La idea original del Director era filmar una ficción.
  • El productor fue Martín Boulouq.
  • Tres años de visitas a la cárcel y más de 100 horas de filmación.
  • Álvaro Olmos (1983) Es titulado en Comunicación Social, fue ganador del Fenavid 2003 por el cortometraje Sin Salida; obtuvo una mención especial en el Fenavid 2007 por el documental Emigrantes; fue ganador del Filmaka Los Ángeles 2008 por el cortometraje Take my hand. Fue seleccionado al Talent Campus del Bafici 2009 y al taller de Análisis de Proyectos Cinematográficos en Argentina y Holanda.

El trailer:

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