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Preparándose para las escenas de acción

El sábado pasado, Carla Ortiz, invitó al público a participar como extras en las escenas de acción del film que recrea los años 70, la época de la dictadura Banzerista. Una buena ocasión para hacer tomas fotográficas de las labores del equipo de filmación; bueno, eso era lo que tenía en mente. Pero el reportaje gráfico planeado se convirtió en una situación única que raras veces ocurre en nuestras vidas. Ser parte de un rodaje.


Al llegar a la esquina del Teatro Municipal, me presenté con la encargada del registro de participantes, me pidió fotocopia de mi C.I. Vi que la cosa iba en serio; busqué donde fotocopiar mi documento en sábado por la tarde. Tuve que dar un rodeo a la manzana hasta encontrar una pequeña librería. Volví, registraron mi nombre y pasé a formar parte oficial de una película.

En el vestuario del teatro me encontré con Fernando Peredo, que estaba sentado con la espalda apoyada en una de las paredes, le salude y le dije en broma, -ojala me acepten en el casting-, a lo que él respondió con risas -si no pasas seré el primero en matarte-.

Me puse en la onda retro de los 70, no me costó mucho a diferencia de algunos compañeros jóvenes; claro está de la onda actual, metaleros, con tatuajes, melenas; fans de sepultura que se sentían raros con la vestimenta de 40 años atrás.

Chicos de los 70

Daniella, chica buena onda que conocí al momento de registrarnos ya estaba al estilo de los 70 y fueron suficientes unos minutos en maquillaje para que le dieran más volumen a su cabello quedó super; como lo atestiguan las fotos, -juro que soy yo- me dijo luego de haber dejado su cabello en manos del maquillador.

El ambiente era un poco extraño chicos probándose los pantalones, zapatos, cascos o botas; algunas chicas eligiendo ropa, mientras las que ya habían tenido la aprobación de la jefa de vestuario, pasaban a la cola para el maquillaje.

La orden de salir para comenzar el ensayo, aumentó nuestras ansias de escuchar al Director, el grito de “¡Acción!”, decidí dejar mi cámara en el vestuario. Asumí el papel de extra en serio, no quería correr con la cámara en mano y estropear las tomas por anacronismo. Luego de algunas instrucciones nos repartieron las pancartas y nos acomodaron en posiciones buscando uniformidad en el grupo de manifestantes.

El grupo de soldados estaba al final de la cuadra (Pichincha esquina Indaburo) esperando por el momento del enfrentamiento. Se hicieron varias pruebas luego de un primer intento frustrado por las risas.

Marchando de frente como en los años 70

Los auxiliares de producción hacían esfuerzos por alentar a “la masa” a gritar con energía, demostrar rabia y tomar en serio la manifestación. Alguien de las primeras filas gritó “¡vamos compañeros, con ñeque!!!!”.

En las filas nuestras la consigna era gritar “Fusil metralla, el pueblo no se calla” claro está aparte de los ya tradicionales gritos “El pueblo unido, jamás será vencido” y del grito de la juventud universitaria de los años 70 “Viva la U, Viva la U, viva la Universidad; abajo la bo, abajo la bo, abajo la bota militar”.

Se repitieron escenas con tomas en picado desde el frente, se hizo una toma frontal con una cámara portátil Arri, enfrentando la muchedumbre y otra toma desde atrás, acompañando la marcha.

Carla estuvo de visita por unos instantes y fue ocasión para que algunas chicas y chicos se tomáran fotos junto a ella, amablemente posó  y agradeció al grupo por el trabajo en el rodaje.

Durante una de las pausas Fernando nos comentó que el Director estaba disgustado por la poca cantidad de extras, pues esperaba, unas cien personas más.

Las escenas de acción incluyeron gases lacrimógenos (inofensivos de utilería), y por supuesto golpes de ambos bandos, se hizo un trabajo lo más real posible. Imaginemos una marcha de protesta en esa época; implicaba el stress de ser vigilado en todo momento por los agentes del DOP (Departamento de Orden Político), grupo policial encubierto, con un historial macabro; ser perseguido, arrestado, en el peor de los casos torturado o desaparecido. Uno estaba expuesto a los gases y a los disparos con balas de verdad, no había balines de goma.

Daniella en acción

Volver al pasado es útil para rememorar y enseñar a las generaciones nuevas sobre hechos tan sombríos como las dictaduras, que anulan toda libertad. Revisando unos artículos de 1975 encontré un titular que decía “La Universidad sólo debe ser para una élite intelectual”, declaración vertida en ese entonces por Miguel Tejada Velasco, Presidente del Consejo Nacional de Educación Superior CNES. Un organismo del Estado autoritario, creado para coartar la libertad de pensamiento en las Universidades. Una expresión discriminatoria, intolerante e ignorante ¿no creen?

Volviendo al cine, el rodaje en la calle Indaburo, acabó pasadas las seis de la tarde momento en el que nos repartieron refrigerios y refrescos. Muchos no habíamos almorzado y eso nos renovó el espíritu de solidaridad y compañerismo al compartir un instante, sentados en el suelo del vestuario un breve ágape. El personal de producción también tenía cansancio en las miradas, pero el rodaje debía continuar. Se filmaría una escena en un café, fueron 10 los seleccionados entre chicos y chicas para las tomas. Luego de un descanso breve procedieron con la instrucción de cambio de ropa y maquillaje.

Aún con la esperanza de retomar mis planes y sacar algunas fotos decidí quedarme un momento más. Llamaron lista y solamente había 9 personas, un tal Rodrigo faltó en la lista y el resto de la gente ya se había marchado. En ese instante me preguntaron si podía ayudarles a lo que respondí sin dudar, afirmativamente y con la pregunta ¿que tengo que hacer?. Anotaron mi nombre para la segunda escena y me mandaron a cambiarme de ropa. La Sra. de vestuario a simple mirada encontró un pantalón de bota elefante, de mi talla, una chompa con cuello beatle y una chaqueta típica de los 70.

Mirándonos en el espejo éramos chicos y chicas setenteros, salimos con rumbo al Museo Costumbrista en la calle Jaén, locación elegida para el café, caminamos una vez más por la calle Indaburo, atravesamos la Pichincha; esquina con mucha historia cinematográfica, recordemos que la Cinemateca boliviana comenzó sus actividades ahí mismo en los años 70. Caminamos tres cuadras, desde el Teatro Municipal Alberto Saavedra Pérez al Museo, la gente que se cruzaba en nuestro camino nos miraba como bichos raros.

Al llegar, nos tocó esperar en una de las salas del museo, el ambiente había sido adecuado como comedor para la ocasión nos servimos refrescos, galletas y café, la espera se acortó con la presencia de un dúo de guitarra y bandoneón que le darían la música de fondo a la escena.

Carlos Bolado, se había afeitado la barba y tenía un aspecto más juvenil, cosa que no habíamos notado horas antes, pues lo vimos dirigiendo de lejos.

Nos llegó la hora de entrar al set, las cámaras estaban listas y el personal de producción daba los últimos arreglos a las luces. En dos mesas tres personas en cada una y las otras dos mesas las ocupamos dos parejas.

Tocó sentarnos en la misma mesa a Leslye y a mi, en la otra mesa detrás nuestro Sergio y Daniella. Leslye me contó de su amplia experiencia en películas anteriores incluso en papeles secundarios, durante el rodaje hablamos de todo y nada (mímica), siempre atentos a las órdenes del Director y su equipo.

Leslye y yo en la escena del café

Mientras se hacían las pruebas de encuadre, apareció Damián Alcázar de visita al set, bromeó un poco con el personal de apoyo. La iluminación no era la adecuada y la orden fue cambiar los reflectores, salimos nuevamente y la espera continuó, mientras se hacían los arreglos.

Doña Rosa Rios (Actriz homenajeada en diciembre pasado por el Espacio Simón Patiño), preparaba las cosas sobre el mesón de la cafetería, sería ella la que atendería a Carla Ortiz y Carloto Cotta en la escena romántica.

Carla vestía un pantalón de tela color rosa, top blanco con encajes bordados y Carloto con chaqueta de cuero y pullover a cuadros hicieron la escena, mientras la música de guitarra y bandoneón le daba la ambientación adecuada a la ocasión. Se hicieron algunas tomas con mímica y solo música de fondo. Durante las tomas vimos muy poco de la actuación de Carla y Carloto, estábamos concentrados en hacer bien nuestra parte.

Carloto Cotta, Leslye y Carlos Bolado

Finalmente el Director dio por finalizadas las tomas en el set, nos dieron las gracias por el trabajo. Salimos al comedor a degustar una deliciosa cena que nos tenían preparada. El resultado final de las secuencias filmadas, implica la edición y montaje, todo un rompecabezas que luego de ser armado, será la versión definitiva a ser vista el día del estreno.

Parte del grupo de extras al final del día

Pasadas las 23 horas, salimos del set de filmación, felices de haber realizado nuestra primera labor en un film, mientras el personal de producción trasladaba las cámaras a la calle Jaén para una escena a la media noche que debía incluir lluvia artificial.

El cansancio pesó más que los deseos de hacer por lo menos una toma con mi Canon, Daniella, Sergio y yo, nos despedimos del resto del grupo y la gente de producción, tomamos rumbo a nuestras casas.

El balance final es positivo pese a que no tomé las fotos que tenía en mente, solamente algunas que capturé con mi celular.

Contribuimos a recrear una época de nuestra historia, participamos en un film con gente famosa, estuvimos en frente de una Arri, escuchamos muchas veces la palabra ¡Acción! y lo mejor de todo; encontramos nuevos amigos y amigas, compartimos juntos la sensación de ser una pequeña parte, de una gran película.

Eso lo sentimos, los que amamos la fábrica de sueños... el cine.

 

 

 

Bibliografía:

"La Universidad sólo debe ser para una ÉLITE INTELECTUAL" Presencia. No. 6228 La Paz,  p.10 octubre 7 de 1975 
"El poder de la mafia" Narcotráfico y política. cap. 3 http://www.derechos.org/nizkor/bolivia/libros/cocacoup/cap3.html