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Artículos recopilados

ACTUALIDAD CINEMATOGRAFICA (LUIS ESPINAL)

Diario Presencia (La Paz domingo 27 de junio de 1976)

Pueblo Chico del Director Antonio Eguino

1.- Al tener oprtunidad de volver a ver Pueblo Chico, de Antonio Eguino no puedo menos que reafirmarme en algunas opiniones ya expresadas anteriormente.

Pueblo Chico es un film muy honesto. Un universitario boliviano vuelve del exterior, y observa su propia pátria afectada por los cambios y los prejuicios que derivan de la Reforma agraria. Se da cuenta de que él no es el ínico extraño en su tierra. Reflexiona y empieza a actuar, pero sufre el rechazo y la imcomprensión de los suyos.

Pueblo Chico no es solo un episodio de amor personal, es una cinta llena de interrogantes hirientes. No es la visión de un turista que ve el folklore o el subdesarrollo como algo típico, sino que todo lo siente en carne própia. Los problemas insinuados son múltiples, el conflicto racial, la educación alienadora, la lucha por la propiedad de los campos, las autoridades compradas, la borrachera, la juventud floja, la politiquería, los líderes sindicales no representativos...

Pueblo Chico es una película que no está protagonizada directamente por el campesino o el minero (como en anteriores producciones del grupo UKAMAU) sino que los personajes clave son de la clase media, que es la que ve cine en nuestro país. Por supuesto, Pueblo Chico no es un film que presenta al espectador un problema diverso del que tenemos nosotros mismos. Por ello la cinta no nos hace contemplar una historia de acción, sino que convierte al espectador en actor, y el él quien se estimula a conocer y a hacer algo por nuestra realidad nacional. El film no toma partido, sino que contrapone actitudes para que de este choque de realidades nazca la clarividencia. En esto es un film profundamente democrático.

Pueblo Chico es un peldaño en la gran floración del nuevo cine a través del mundo. Se caracteriza como obra abierta, sin un final feliz, sin un desenlace cerrado, sin un protagonista heróico, la película ha de continuar en la conciencia del espectador.

Pueblo Chico es una interrogante para hacernos pensar, y ver con mirada nueva lo que cada día vivimos.

Tampoco el protagonísta tiene una solución ya prefabricada para entregarla al consumo.

De alguna manera Pueblo Chico es un film - encuesta. Su própia narración nos pone en primer término los hechos ambientales, antes que los personales, por ello es una película que crece a pinceladas. El protagonísta ni es un héroe, es un observador, viene a ser el primer espectador.

Pueblo Chico no tiene mucha violencia exterior, sino la interior de las preguntas que son como zarpazos. Hay hechos más dolorosos y violentos que las balas, renegar de su raza y de su padre, la obstrucción de los caminos, el himno nacional en boca de los niños harapientos, el planteo de una pátria solo para una minoría privilegiada, una instrucción inutil, o ssolo ápta para extranjerizar, los mil prejuicios raciales.

Este film está elaborado en planos secuencia (tomas largas sin detener la filmación), como una encuesta documental. Este respeto al tiempo real aumenta el tono de verdad. Pero el plano - secuencia impone un mayor riesgo en la dirección de los actores, los silencios y las pausas quedan dentro del plano, y no se pueden suprimir en la compaginación.

Cada escena está resuelta con naturalidad. Pueblo Chico puede parecer un cine excesivamente evidente para los puros intelectuales, pero desea ser comprendido aún por los sencillos, y no ser un film para festivales. Pueblo Chico ha recibido una masiva aprobación mundial, por ejemplo en los numerosos festivales internacionales de cine en los que ha participado.

Es una película que gusta más cuanto más se ve.