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Artículos recopilados

ACTUALIDAD CINEMATOGRÁFICA (LUIS ESPINAL)

Diario Presencia (La Paz domingo 26 de Octubre de 1975)

Ahora mi nombre es nadie - 1973

AHORA MI NOMBRE ES NADIE de Tonino Valerii es un western a la italiana, alrededor de Terence Hill, como vaquero cómico.

AHORA MI NOMBRE ES NADIE es una película anti heroica, pero heroica para el público por las hazañas del pro-tagonista. Porque este Nadie no es un Don Nadie, su pistola es velocísima, y vence a todos. Es posible no obstante, que todas sus hazañas haya que in¬terpretarlas como simple imaginación; en cambio lo único real serían sus pequeños hurtos (la manzana que quita al bebé), su paso a trancazos, su pobreza, las burlas que recibe. Al menos así sucede con el personaje que el admira, Jack De Beuregard (Henry Fonda), un viejo pis¬tolero en su ocaso, que se retira a Europa, que se roba el oro, que evita el enfrenamiento con los 150 bandidos, y que se presta a un falso duelo.

El film termina con una serie de consejos anti heroicos para el joven. Ha soñado con el heroísmo y la historia; pero le dicen que la mayoría de los personajes del auténtico Oeste eran unos forajidos nada idealizables.

La comicidad de la película está en que este tonto humilla (será sólo en su fantasía) a los grandes pistoletes, por ejemplo en la apuesta de los vasos de licor en el Saloon Con esto se rompe un tabú: la venganza del pobretón contra'el famoso.
El final del film, que quiere ser desconcertante, es laborioso por su larga explicación de la moraleja. A esto apunta tam¬bién el cuento del pajarito ateri¬do, que lo único que le protege es el excremento de vaca; aquí está la tesis de la mediocridad como protección.
Este vaquero pobre, tiene la novedad de ser el gringo desastrado; y no el mexicano, lo cual ya no tendría gracia. Es el éxito del andrajoso.

Como desmitización del western, Tonino Valerii es el antípoda de Sam Peckinpah, por esto le dedica una tumba en un poblado indio como una pulla.

AHORA MI NOMBRE ES NADIE no es un film armónico, pero es chistoso, y está muy bien narrado, al menos a ratos: el duelo de agujerearse el sombrero, el billar, los 150 bandidos que van pasando a lo largo del film como una obsesión y sobre todo, la escena fantásticas de las explosiones, con un claro sabor a Peckinpah. La soltura de Valerii está en yuxtaponer la ironía y la desmitización, la verdad ridicula y el ensueño.

De Tonino Valerii recordamos otros film de acción, como EL PLACER DE MATAR, RINGO Y EL PRECIO DEL PODER, MI QUERIDO ASESINO, y UNA RAZON PARA VIVIR OTRA PARA MORIR.

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